Quien quiera que un texto suyo sea aglomerado a esta ya de por sí desconexa historia, no dude en escribir a colaboracion@jamesquiropractico.com.ar, no olviden dejar un link a un perfil o página personal o un mail de contacto, o especificar si prefieren quedar anónimos.
James Quiropráctico
Buenos días mis amados lectores, en esta entrada, y aunque debería haber comenzado el blog con esto, paso a comentarles de que viene la mano con la historia para la cual leer han venido.
Coccyx, parte IV
Roulet: Veo como desde muy lejos una ciudad sumida en tinieblas, que huye de la luz, del aire, de la vida. Las ciudades se parecen a sus habitantes, según dicen. Yo vivo en esta ciudad. Respiro sus calles, me alimento en sus restaurantes, sueño sus noches frías y sin estrellas.
Ciudad que se calca a si misma día a día, lento transitar de un tiempo repetitivo, monótono, abstracto.
De una u otra forma vivo, se vive. No conozco a nadie que se queje (aunque conozco a muy poca gente), seguimos con la existencia igual, esta es la forma en la que se vive.
Coccyx, parte III
"¿Un médico?", interrumpió Roulet con un tono mordaz, "¿Enserio pensaste que un médico te iba a poder ayudar?".
James: te acabo de decir que no recordaba nada, no tenía ningún dato sobre el mundo en mi cabeza..
Roulet: cierto.. No tenías manera de saber que hoy en día los matasanos están todos desesperados por entender que es lo que le pasa a la población que le abren la cabeza a cualquiera que presente síntomas
James: osea a cualquiera que se le ocurra pisar un hospital
Roulet: exacto
Coccyx, parte II
Aún consternado -como cualquiera en estaría en tal situación- pero más calmo, decidió dejar de mirarse a sí mismo en el espejo del techo y se sentó de su lado de la cama. Volviendo a mirar al techo pensó "¿telo?, ¿qué hago en un telo?", entonces el teléfono comenzó a sonar, como si nada lo atendió:
Coccyx, parte I
En un futuro no necesariamente lejano, la raza humana en su totalidad es víctima de una extraña afección: amnesia esporádica. Nadie está seguro, pero aquellos que parecen mantener recuerdos de aquellos tiempos aseguran que fue en la guerra contra los neo-bolcheviques cuando se utilizó un nuevo tipo de arma química y lo que hoy se sufre son los efectos diluidos en la atmósfera terrestre, pero una vez más, nadie está seguro.
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