Roulet: Veo como desde muy lejos una ciudad sumida en tinieblas, que huye de la luz, del aire, de la vida. Las ciudades se parecen a sus habitantes, según dicen. Yo vivo en esta ciudad. Respiro sus calles, me alimento en sus restaurantes, sueño sus noches frías y sin estrellas.
Ciudad que se calca a si misma día a día, lento transitar de un tiempo repetitivo, monótono, abstracto.
De una u otra forma vivo, se vive. No conozco a nadie que se queje (aunque conozco a muy poca gente), seguimos con la existencia igual, esta es la forma en la que se vive.
Ya casi no quedan viejos, los hombres se mueren jóvenes y las mujeres apenas si resisten. recuerdo que en mi infancia todavía quedan algunos ancianos; nos contaban siempre del pasado, de que las cosas eran diferentes antes, de que había otra forma de vivir y de ver la realidad. La realidad, esa palabra es poco usada hoy en día, cuando nunca se puede estar seguro de lo que uno esta haciendo, o en qué momento, si ya pasó o está pasando, o si quizá jamás ocurrió. A veces me despierto y siento que han transcurrido años; otras los días se tornan eternos y quisiera que acabasen de una vez por todas.
Por eso siempre creo acordarme de los viejos, contando de los tiempos anteriores a la guerra. Pobres, la peor tortura en un mundo de locos debe ser quedarse cuerdo. Tal vez sea mejor que ya nadie llegue a viejo. Al menos eso me parece algunas veces, otras siento que yo tengo tantos años que no lo percibo. En esta ciudad nunca se puede estar seguro de nada, los días pasan, las cosas se mueven, los recuerdos (los pocos y raros que sobreviven) cambian, mutan, desaparecen y retornan. Yo, de todas formas, no pienso irme de esta ciudad, es mía y yo su habitante, mutuamente no nos podemos abandonar.
"¿Qué?" argumentó elocuentemente James, ya que pretendía seguir contando su -breve- historia cuando su amigo de repente se mostró filosófico y hasta poético, el tono nostálgico ya no le resultaba peculiar hacía un tiempo. "La birra" acotó Roulet, "sabés que la cerveza me pone así. Cuando miro una foto en un álbum y no tengo idea a quién estoy abrazando felizmente, me tira para abajo, pero si hay algo que puedo agradecer es el no olvidarme del sabor y la existencia de este bendito líquido dorado y espumante, la cerveza." finalizando la frase dio un buen trago de la jarra que contemplaba y al apartarla de su boca, aún contemplándola, preguntó: "¿de qué estaba hablando?".
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¿Qué nos depara el futuro? ¿Qué nos esconde el pasado?